Prevención de Blanqueo de Capitales

Andrew Douglas

Money Laundering as a Service: la industrialización del blanqueo de capitales

7 de septiembre de 2026.

Quien haya visto Ozark recordará a Marty Byrde construyendo una red de negocios aparentemente legítimos para blanquear el dinero de un cártel mexicano. En The Gold, basada en el robo de Brink’s-Mat, ocurre algo parecido desde otra perspectiva: los delincuentes generan el producto del delito, pero necesitan profesionales, estructuras societarias y circuitos financieros capaces de convertirlo en riqueza aparentemente legítima. En ambos casos aparece una idea esencial: el delincuente puede recurrir a especialistas que se encarguen de blanquear los fondos por él.

El último informe del GAFI/FATF, Investigating Professional Money Laundering, Underground Banking, and the Use of Hawala and Other Similar Service Providers, publicado en septiembre de 2026, analiza precisamente esta evolución. El informe describe organizaciones especializadas que disponen de infraestructura, personal, tecnología y redes internacionales para mover, ocultar y reintegrar fondos ilícitos de terceros. Europol denomina este modelo Money Laundering as a Service (MLaaS): la externalización sistemática de funciones de blanqueo a especialistas y su progresiva conversión en un modelo de negocio organizado.

1. Del blanqueo propio al blanqueo como servicio

Tradicionalmente, el blanqueo se ha analizado como una fase posterior al delito: una organización obtiene fondos ilícitos y desarrolla mecanismos para ocultar su procedencia e introducirlos en la economía legítima.

El Professional Money Laundering (PML) introduce una separación relevante entre el delito subyacente y la actividad de blanqueo. El GAFI se refiere a personas, organizaciones o redes que prestan servicios especializados de blanqueo sin haber participado necesariamente en el delito que originó los fondos.

La organización criminal puede concentrarse así en la actividad que genera sus beneficios —narcotráfico, fraude, ciberdelincuencia, corrupción o contrabando— y externalizar una de las fases más complejas y arriesgadas de su operativa.

La lógica recuerda a cualquier proceso de especialización empresarial: determinadas funciones se asignan a terceros que disponen de mejores capacidades, infraestructura y experiencia para ejecutarlas.

2. Un fenómeno conocido que está ganando escala

El hawala, la banca clandestina y el blanqueo profesional llevan años en el radar de supervisores y autoridades. El GAFI publicó un informe específico sobre hawala y sistemas similares en 2013 y otro sobre Professional Money Laundering en 2018.

Conviene hacer aquí una precisión. El hawala y otros sistemas similares no son, por su propia naturaleza, actividades criminales. Pueden atender necesidades legítimas de remesas y transferencia de valor. El riesgo surge cuando estas infraestructuras son explotadas por organizaciones criminales o blanqueadores profesionales. El propio GAFI insiste en esta distinción.

El informe de 2026 observa una creciente convergencia entre redes informales tradicionales y estructuras de blanqueo más sofisticadas y profesionales.

Más del 80% de las jurisdicciones que respondieron al estudio identifican la banca clandestina y los HOSSP —hawala and other similar service providers— entre los principales canales o técnicas a través de los cuales se desarrolla el blanqueo profesional. El propio GAFI advierte de que las limitaciones de detección impiden realizar comparaciones cuantitativas sólidas entre regiones, pero considera el fenómeno ampliamente extendido.

La tendencia apunta a una creciente industrialización del blanqueo profesional.

3. Infraestructura disponible para múltiples operaciones

Una de las claves del MLaaS es la existencia de infraestructura estable.

Los proveedores profesionales pueden disponer de sociedades instrumentales, cuentas bancarias, intermediarios, testaferros, redes de efectivo, negocios legítimos, operadores internacionales, proveedores de pagos y wallets preparados para recibir y mover fondos.

Según la configuración de la red, la infraestructura puede combinar elementos como:

sociedades → cuentas bancarias → testaferros → intermediarios → redes de efectivo → negocios legítimos → operadores internacionales → proveedores de pagos → activos virtuales

La característica relevante es la existencia de una capacidad instalada que puede utilizarse de forma recurrente y para diferentes operaciones o clientes.

El cliente criminal contrata, en la práctica, una capacidad: mover valor de origen ilícito y conseguir que reaparezca en otro lugar, activo o jurisdicción con una vinculación mucho menos evidente con el delito original.

Además, aproximadamente el 80% de las jurisdicciones señala que estas redes utilizan sistemas híbridos, combinando la banca informal con sociedades pantalla, trade-based money laundering, activos virtuales, inmobiliario, bienes de lujo o metales y piedras preciosas.

4. Estructuras cada vez más empresariales

El informe utiliza una expresión especialmente significativa para describir algunas de estas organizaciones: “business-like structures”.

Las autoridades están observando redes con prácticas formales de gestión, funciones especializadas, medidas reforzadas de seguridad operativa y estructuras jerárquicas o celulares.

Algunas mantienen registros similares a los de una organización empresarial, incluidos libros digitalizados, y recurren a especialistas específicos en logística y tecnología. El grado de formalización suele aumentar a medida que crece el volumen de actividad.

Aparecen elementos reconocibles de cualquier estructura organizada: especialización de funciones, procesos estandarizados, registros, tecnología, logística y control operativo.

El GAFI identifica también una participación creciente de abogados, contables, auditores, notarios, agentes de constitución de sociedades, consultores financieros, profesionales inmobiliarios y otros proveedores de servicios. Su intervención puede ser deliberada o producirse mediante situaciones de wilful blindness.

Esta profesionalización amplía el ecosistema de facilitadores, intermediarios y capacidades disponibles para las redes criminales.

5. Precio, riesgo y economías de escala

El servicio tiene también una lógica económica.

Según los datos recopilados por el GAFI, las comisiones suelen situarse aproximadamente entre el 0,5% y el 5%, aunque pueden variar significativamente.

El precio depende, entre otros factores, del riesgo de detección, la jurisdicción de destino, la complejidad de las rutas, el importe, la urgencia y la naturaleza de la relación con el cliente. El propio informe señala que la fijación de precios es explícitamente risk-based: los fondos que presentan mayor riesgo criminal o de detección pueden generar comisiones superiores.

Las estructuras más sofisticadas operan además con mayores niveles de liquidez, tecnología y eficiencia. El GAFI identifica redes transfronterizas capaces de mover rápidamente grandes volúmenes y prestar servicios de blanqueo end-to-end, recurriendo a distintas especialidades.

La escala puede traducirse en menores costes y comisiones.

También en este mercado aparecen, por tanto, economías de escala.

Desde una perspectiva de riesgo, la consecuencia es relevante: una infraestructura de blanqueo más eficiente facilita el acceso de otras organizaciones criminales a capacidades que anteriormente tendrían que desarrollar por sí mismas.

6. 500 millones de euros en ocho meses

La Operación Klaver, en los Países Bajos, permite visualizar la dimensión que pueden alcanzar estas redes.

Según el informe del GAFI, una de las mayores redes de banca clandestina identificadas en Países Bajos y Europa procesó aproximadamente 500 millones de euros de procedencia criminal en un periodo de ocho meses, principalmente por cuenta de organizaciones dedicadas al narcotráfico.

La operativa incluía recogida de grandes cantidades de efectivo por mensajeros, transporte a almacenes, conteo y registro de los fondos, referencias codificadas, comisiones, almacenamiento de efectivo y posterior redistribución.

La red coordinaba además sus posiciones con money brokers internacionales, permitiendo compensar obligaciones entre diferentes jurisdicciones y financiar nuevas operaciones de narcotráfico. El GAFI destaca que su organización presentaba características similares a las de un proveedor de servicios financieros.

La cifra equivale a más de 60 millones de euros procesados al mes.

El caso permite entender qué significa, en términos prácticos, hablar de blanqueo a escala industrial.

7. Una infraestructura transversal para distintas economías criminales

Estas redes prestan servicios a actividades criminales muy diversas.

El informe identifica fondos procedentes de narcotráfico, fraude, contrabando, evasión fiscal, ciberdelincuencia, corrupción, trata de personas, tráfico de migrantes, juego ilegal y otras formas de delincuencia organizada. También pueden intervenir en esquemas de financiación del terrorismo.

Esta diversidad favorece la escalabilidad del modelo.

Una organización dedicada al fraude online y otra vinculada al narcotráfico pueden generar sus ingresos de formas completamente diferentes, pero ambas comparten una necesidad posterior: transformar beneficios ilícitos en valor utilizable.

Las redes de blanqueo profesional pueden actuar así como infraestructuras compartidas por diferentes economías criminales.

8. Integración con el sistema financiero formal

El informe pone asimismo de manifiesto la creciente interacción entre estas redes y el sistema financiero regulado.

Cuentas bancarias, fintech, proveedores de servicios de pago, vIBAN, tarjetas prepago y wallets de activos virtuales pueden utilizarse como puntos de entrada o salida dentro de estructuras más amplias.

La utilización de infraestructura financiera legítima introduce una dificultad importante para los sujetos obligados.

Una entidad puede observar únicamente una parte de la cadena. Una transferencia, una cuenta o una relación comercial puede resultar razonable cuando se analiza aisladamente, aunque forme parte de una infraestructura distribuida entre múltiples entidades, intermediarios, activos y jurisdicciones.

Este aspecto tiene implicaciones importantes para los modelos tradicionales de prevención y detección del blanqueo y será objeto de otro artículo de esta serie.

9. El blanqueo como modelo de negocio

El informe del GAFI muestra la consolidación de un modelo de blanqueo profesional más especializado, recurrente, transfronterizo y escalable.

Existen proveedores, clientes, infraestructura, especialistas, procesos, tecnología, precios y mecanismos propios de gestión del riesgo.

El concepto Money Laundering as a Service resulta especialmente útil para analizar el fenómeno desde esta perspectiva operativa y económica.

La tecnología está reforzando además muchas de estas capacidades. Cerca del 70% de las jurisdicciones consultadas identifica la integración de nuevas tecnologías en estas redes y una creciente evolución hacia lo que suele denominarse Digital Hawala.

Comunicaciones cifradas, pagos instantáneos, fintech, wallets, activos virtuales y stablecoins están modificando la forma en que estas redes coordinan y liquidan las transferencias de valor.

Digital Hawala será el objeto del siguiente artículo de esta serie.

Una nota personal

Y, para terminar, una recomendación algo menos regulatoria.

Si no habéis visto Ozark o The Gold, os recomiendo ambas.

Más allá de la ficción, ayudan a visualizar algo que a veces cuesta apreciar cuando hablamos de tipologías de PBC-FT: el blanqueo requiere organización, conocimiento, infraestructura y personas capaces de conectar el producto del delito con la economía legítima.

Después de leer el último informe del GAFI, algunas de esas tramas parecen bastante menos alejadas de la realidad.


Fuente principal

FATF (2026), Investigating Professional Money Laundering, Underground Banking, and the Use of Hawala and Other Similar Service Providers, FATF, Paris, septiembre de 2026.

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