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Andrew Douglas

CNMV: Claves del Plan de Simplificación para gestión y servicios de inversión

Quien lea el último Plan de Simplificación de Actuaciones Supervisoras de la CNMV con prisas puede quedarse con una idea equivocada: que el regulador afloja. Mi lectura es justo la contraria.

La CNMV no se está retirando. Está cambiando la forma de supervisar. Menos formularios y menos envíos recurrentes, y más foco en lo que de verdad importa: cómo funcionan los sistemas de control interno cuando nadie está mirando.

Para gestoras (SGIIC y SGEIC) y entidades de servicios de inversión (AV, SV y EAF), el mensaje es claro. Menos burocracia, sí. Menos responsabilidad, en absoluto.

La CNMV busca reducir cargas administrativas para las entidades supervisadas, pero no pretende debilitar ni la protección del inversor ni la integridad del mercado. Ambos siguen siendo prioritarios. Las simplificaciones se introducen sin renunciar a ellos.

Uno de los cambios más relevantes, y probablemente menos comentados, es el uso creciente de declaraciones responsables y de información que ya no se enviará de forma sistemática, pero que deberá estar perfectamente preparada si el supervisor la solicita.

Pasamos del “enviar papeles” al “poder sostener lo que declaras”.

El modelo implícito es sencillo: declara lo que haces, pero asegúrate de poder demostrarlo después. Esto favorece a las entidades con controles maduros y penaliza a aquellas que funcionaban a base de cumplimentar modelos. El riesgo ya no está en equivocarse al rellenar un formulario, sino en no poder sostener internamente lo que se ha declarado.

El beneficio es evidente. Menos tiempo y recursos dedicados a preparar informes redundantes o poco relevantes, y más foco en la actividad principal de la entidad y en el control real del riesgo.

Auditoría interna y compliance: menos CNMV en copia, más consejo implicado

Otra novedad con mucha más miga de lo que parece es la eliminación del envío anual del informe de auditoría interna a la CNMV, que pasará a estar “a disposición” a partir del cierre de 2026.

¿Significa eso que pierde importancia? Justo lo contrario.

La CNMV refuerza el papel del órgano de administración, que debe recibir información suficiente sobre debilidades del control interno, deficiencias relevantes, medidas correctoras y su seguimiento.

Dicho de otro modo: si el supervisor no está en copia, el consejo tiene que estarlo de verdad. Para muchas entidades, esto implica revisar no solo el contenido del informe, sino cómo se analiza, cómo se discute y qué decisiones se adoptan a partir de él.

Menos reporting no significa menos control

El plan reduce la frecuencia de reporting en ámbitos como normas de conducta, depositarios o información periódica. Desde un punto de vista operativo es una buena noticia, pero conviene no engañarse.

Las entidades más sólidas seguirán controlando con la misma frecuencia, o incluso mayor, los aspectos clave de sus procesos, controles y riesgos. Sus sistemas internos deben ser coherentes con las actividades de control que se ejecutan y con la información que se reporta.

La diferencia es que ahora el control no se hace para enviar un Excel, sino para gestionar el riesgo. Cuando el supervisor solicite la información, aunque sea más adelante, deberá ser adecuada, coherente, explicable y debidamente documentada.

Autorizaciones: la CNMV acelera, pero no perdona

En materia de autorizaciones y registros, la CNMV quiere ser más ágil. Menos documentación en cambios simples y más fluidez cuando no hay modificaciones relevantes.

Pero introduce un mensaje muy claro: tolerancia cero con expedientes mal preparados o con información de baja calidad. Revisión rápida, requerimiento claro y, si no se subsana, desistimiento.

La simplificación no es una invitación a presentar expedientes justos o incompletos. Es una exigencia de mayor calidad desde el primer día.

Qué deberían estar revisando ya las entidades

Desde una óptica muy práctica, conviene poner el foco en:

  • Gobierno corporativo real, no solo formal.
  • Evidencias claras detrás de las declaraciones responsables.
  • Consejos más implicados en control interno y auditoría.
  • Replanteamiento de calendarios de control tras la reducción de reporting.
  • Preparación de evidencias para revisiones e inspecciones selectivas.
  • Elevación del estándar técnico de los expedientes regulatorios.
  • Disclosures bien sustentados, no meramente narrativos.

Para cerrar

La CNMV está diciendo algo bastante sensato: menos formularios no significa menos exigencia, sino más foco en lo que de verdad importa.

La supervisión evolucionará hacia un enfoque más ágil y proporcional, basado en el nivel de riesgo de cada entidad. Al mismo tiempo, se impulsarán la digitalización y la automatización de procesos, reduciendo errores y acelerando trámites. El marco normativo será más claro, coherente y alineado con los estándares europeos, evitando sobrecargas innecesarias.

En este nuevo contexto, el control interno bien diseñado deja de ser un coste regulatorio y pasa a ser un verdadero seguro frente al riesgo supervisor, reputacional y de gobierno.

Acceder al plan de la CNMV aqui: Plan_Simplificacion.pdf

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